



Patas de pollo en miniatura que se ponen en los dedos. Metes dos dedos y «caminas» sobre la mesa haciendo ruido de gallina. Es tan absurdo como divertido.
Pieza pequeña, rápida de hacer y con un potencial enorme para arrancar risas. Funciona como broma, regalo con humor o simplemente como algo ridículo que tener en el escritorio.
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